El novio de mi prima

EL NOVIO DE MI PRIMA

Hoy conocerás como fue que una inocente cita con mi prima y su novio, terminó por convertirse en un excitante juego erótico y sexual, cuando sólo él llegó al encuentro…no busqué lo que ocurrió pero tampoco me arrepiento.

20

Capítulo

Sábado 06:30 AM no puedo creer que estoy levantada, pero sí…hoy vamos con mi prima y su pareja a la playa hay que aprovechar la franja deportiva. Me levanté a las 06 AM una ducha, un café, la botella de agua lista y a esperar que lleguen. 06:45 suena el citófono hola digo ¿ya están aquí?, sí dice una voz masculina, asumo es Gabo el novio de mi prima, toco el botón para abrirles mientras busco en el cuarto de baño mi bloqueador; mientras lo hago les grito ¿qué pasó? debían llegar a las 06:30, me contesta Gabo entrando a mi habitación, sí pero tu prima como siempre no quiso levantarse, reí de buena gana conozco a Mercy y se lo remolona que es

Está bien iremos nosotros, deja que encuentre mi bloqueador y estoy lista. Gabo se sentó en mi cama mientras yo buscaba en cada cajón, en un momento me volteé para hablarle y lo sorprendí mirándome fijo, más bien recorriéndome con su mirada, muy contrario a lo que yo esperaba no reaccionó, siguió mirándome insistentemente. Debo reconocer que no me provocó incomodidad en absoluto, tanto así que al mirarlo me sonreí con complicidad; Gabo vestía pantaloncillo corto y una sudadera, no era el cuerpo más atlético que haya visto pero si mantenía una esbelta figura, en alguna ocasión recuerdo haberlo comentado con Mercy y también haber escuchado de ella, lo bien dotado que era Gabo. En el afán por encontrar mi bloqueador comencé a dar vuelta cada bolso que tengo, hice un desastre y en eso estaba cuando se me ocurrió que podía estar entre mi ropa de cama. Sólo falta que haya buscado donde no era, te apuesto lo que quieras a que está aquí le dije mientras tomaba la sábana y la lanzaba hacia atrás, quedé petrificada cuando al quedar mi cama al descubierto lo que apareció no fue mi bloqueador sino el dildo que la noche anterior había sido mi compañero en mis jugarretas sexuales, sentí que me subieron los colores al rostro y ahora sí no podía levantar la mirada, es que en verdad y a pesar de que ahora me río, ese fue un momento muy bochornoso. Ah vaya¡, veo que tu noche fue algo apasionada dijo Gabo con un tono algo morboso mientras levantaba el dildo. Reí, no había más que hacer y le dije: ya no seas payaso dame eso y sigamos buscando, no, me contestó, dámelo insistí, quítamelo dijo; Gabo ya no seas infantil dame eso y sigamos en lo nuestro, ¿en lo nuestro? preguntó y ¿qué es lo nuestro?, bueno en encontrar el puto bloqueador y poder irnos. 

Sabes me dijo mientras observaba el dildo, esto me parece muy intrigante, qué cosa le dije, es un dildo, un consolador acaso nunca viste uno, sí por supuesto, pero lo que me intriga es otra cosa, qué le dije; cada vez que nos vemos tu sueles andar muy producida y hueles a ese perfume que te queda muy bien, incluso ahora que vamos a correr puedo sentir tu aroma, ya ¿y eso qué?, bueno que me intriga saber cuál es tu aroma íntimo y acto seguido acercó el dildo a su cara y lo olió, mmmm tal como imaginé tus aromas íntimos son aún más exquisitos que tu perfume. Escuchar sus palabras y ver como olía mi dildo de manera tan libidinosa me excitó y más cuando comenzó a acercarse mirándome directo a los ojos con el dildo en la mano. Una vez estuvo frente a mi lo comenzó a pasar por mi cara, decir que me negué sería una mentira, al contrario, me fui encantando y calentando con este juego, lo llevó a mi boca y lo paseó por mis labios cerré mis ojos y mi imaginación volaba, hace ya un tiempo que estoy sin pareja y tener este tipo de sensaciones es algo a lo que no me negaría. Continúo jugando con el dildo en mi boca hasta que me dijo ábrela, lo hice y él lo introdujo y me dijo muéstrame un poco de lo de anoche, comencé a lamerlo pero no pensaba en que era un juguete sexual, imaginaba que era la verga de Gabo la que tenía en mi boca y le di de lamidas disfrutando cada una, mantenía mis ojos cerrados cuando sentí que Gabo me tomó de mis caderas y me acercó a su cuerpo, al contacto pude sentir su pene erecto; nuestras ropas era deportivas y por tanto muy delgadas por lo que las sensaciones eran casi como piel a piel.

Sentía su pene duro contra mi pelvis mientras el bajaba por entre mis pechos y se divertía deleitándose con mi juguete entre mis tetas, mi cuerpo reaccionaba y cómo no, pezones erectos, humedad en mi vagina, piel erizada por el contacto de otro cuerpo y que además sentía tan excitado como el mío. Llegó entre mis piernas y comenzó a emular una penetración, rozando mi intimidad, haciendo que mi boca se abriera y unos leves gemidos aparecieran. Abrí mis ojos y encontré su mirada ardiente y muy excitada, él disfrutaba calentarme, estaba gozando, viendo como yo subía y subía en ganas. Entonces y cuando sentía que casi me corría se detuvo, dejó el dildo entre mis piernas, se acercó a mi oído y me dijo apriétalo con tus piernas, lo hice, ¿te gusta preguntó?, sí dije me gusta mucho, ¿esto fue lo que usaste anoche para darte placer, no es cierto?, si le contesté y dime ¿te gustaría sentirlo dentro tuyo ahora?, sí volví a contestar. A cada pregunta que hacía yo respondía más ardiente, maldito ¡como sabía encenderme, como estaba logrando que no pensara en nada más que follar.

Te haré una última pregunta…sólo hay una respuesta correcta, ¿entiendes zorrita?, moví mi cabeza asintiendo, tenía seca la garganta no podía hablar, mis ganas de sentirme penetrada y correrme eran brutales. Muy bien entonces ahora dime ¿deseas que este juguetito se meta en ti o prefieres que lo haga yo?, la pregunta estaba de más pues mi respuesta era evidente, él lo hacía sólo para gozar escuchando que fuera yo la que pidiera me penetrara de una vez, tú dije sacando la voz, no te escucho me dijo, tú repetí, anda puedes hacerlo mejor volvió a decir, TU grité, tú…quiero que me penetres ya.

Me tomó del pelo y me dio la vuelta, colocó mi cuerpo sobre la cama, bajó mi ropa  y pasó su mano por mi vagina comprobando lo mojada que estaba, mi interior ardía, se contraían mis músculos vaginales, pedían y casi suplicaban que de una vez lo metiera; sentí el primer ataque de su pene, estaba durísimo pero se deslizó sin oposición alguna entre la humedad de mis paredes, recibí un roce suave, la lubricación era máxima, comenzó a entrar y a salir de mí, cada vez más rápido  mientras no soltaba mi pelo tirando tan fuerte que sentía mi cabeza podía volar en cualquier momento, me tomaba con la otra mano de mi cadera, sosteniéndome firme, para que no pudiera escapar y cómo escapar si disfrutaba su brutal penetrada. Me decía toma, aquí tienes, ¿esto es mejor que un juguete no?, sí contesté…dilo me dijo quiero oírlo, di que mi verga te complace más que tu juguete; eso era así y quise decirlo, gritarlo pues el placer que me hacía sentir merecía tal reconocimiento y entonces lo dije, sí tu verga es mejor, me calientas con ella, no lo saques sigue metiéndola…estas palabras lo hicieron estallar y se entregó a apuñalarme con su falo, a saciarse en mi cuerpo y a derramar cada gota del zumo salobre de su virilidad. Cuando sentí correr por mis piernas su semen llegué también yo al orgasmo, di un gemido profundo y quedé tirada en la cama, llena, complacida y satisfecha. Gabo se tiró a mi lado, no pudimos evitar una risa cómplice y luego me dijo, no más juguete, estaré aquí el próximo sábado, ok?, ok contesté, se levantó y tomó las llaves de su auto, dijo al salir…una hembra como tu merece más.

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